Después de unas largas larguísimas vacaciones fuera de la blogosfera, regreso para comentar acerca de una nota con la que tropiezo en TECHCRUNCH, sobre un nuevo buscador “ecológicamente responsable”. El sujeto u objeto en cuestión es Greenseng, y las características que lo hacen interesante no es el cambio de colores para ahorrar energía, sino que ataca el problema de una manera diferente.
Greenseng analiza el uso de energía de sus usuarios y el de sus servidores para luego, mensualmente, comprar certificados de energía renovable, como el mostrado a continuación:
Ahora la parte que me parece más interesante: COSTATS tiene un servicio de certificación de páginas en línea. Suscribes tu página web, portal o blog, y ésta analiza la cantidad de electricidad utilizada por tus usuarios y por los servidores que utilizas. De la misma manera que lo hace con greenseng, te vende un certificado de energía renovable dependiendo de la cantidad de energía consumida. Si esto no te parece lo suficientemente interesante, imagina que cada vez que buscas información en el motor de búsqueda de tu predilección, éste te dijera cuales páginas tienen este certificado y cuáles no son del todo conscientes del desgaste que causamos a NUESTROMUNDO cada vez que utilizamos internet (o cualquier otra actividad que requiera directa o indirectamente de energía). Pues ese es justamente el siguiente paso de COSTATS, evidenciar a los malvados ante el público en general.
Dejando de lado la herramienta mercadológica que puede llegar a ser un certificado de este tipo (Coca Cola, Apple y otras se harán de su logo y de ahí la avalancha de adquisición del pequeño logo de todas las demás empresas), no me pongo de acuerdo conmigo mismo mío de mi si esto de los certificados me convence del todo. Pero eso es otro post…
Hace algunos posts, Noemí escribía sobre las cosas que uno puede hacer para convertirse en ecologista. Un poco siguiendo esa línea, me encontré hoy en Facebook (esa red social que está reuniendo a generaciones de escolares, convirtiéndose en un gran sitio para el stock romántico y un excelente pretexto para perder el tiempo online) un par de aplicaciones que por fin aportan algo a la conciencia sustentable. Es decir: si se crean aplicaciones para ligar, mandar tragos virtuales, hacer trivias y hasta patear el trasero de tus amigos, me parece un gran paso hacer aplicaciones que generen una conciencia activa. Va la lista:
1. Everyday Activist.
En realidad se trata de una aplicación informativa; es decir: te da facts diarios para generar hábitos que cuiden al planeta. La aplicación como tal no está basada en generar interacción entre los usuarios; sin embargo, tienes acceso a la red, así que puedes interactuar con otros que se preocupan por el planeta. Eso, claro, además de que puedes invitar a tus cuates a volverse ambientalistas también. La app fue creada por la gente de Everyday Activist, en donde también tienen más tips para cuidar el planeta desde la casa, el trabajo, el auto, etc.
2. Big Green Challenge.
Ésta es mucho más interesante. Como su nombre lo dice, cada tanto te presenta “retos verdes”, que tienes que cumplir en determinado tiempo. Por ejemplo: tener tres comidas vegetarianas en una semana, o no consumir bolsas de plástico en el súper durante un mes. Tú vas tomando tus retos y los vas cumpliendo. La cosa se pone aún más interesante: tú mismo puedes crear retos y pasárselo a sus cuates.
Sin duda, maneras muy inteligentes de utilizar una web social como Facebook para generar conciencia de manera viral. Es decir: si los juegos tipo Who has the biggest brain? funcionan… ¿por qué éste no?
La parte que me parece más interesante es el porcentaje sobre el total de energía consumida, por cada una de las fuentes, así como su costo por megavatio.
Dos datos me parecen especialmente impactantes:
a) La energía más barata de producir es la nuclear.
b) La energía más cara de obtener es la eólica.
En números, obtener un megavatio con recursos nucleares es tan solo un 39% de los costos de obtención con métodos eólicos. (Tomando la cifra más pequeña de la tabla). Osea, aproximadamente 2.5 veces más caro.
Si lo comparamos con el carbón, es todavía más grande la diferencia. Tan solo un 22% de lo que costaría con la ayuda del aire. Unas 4.5 veces más…
Esto nos da una idea de porque es tan difícil crear una responsabilidad ecológica en gobiernos e iniciativa privada. Me gustaría asistir a la reunión directiva de (pon el nombre de tu empresa energética o de alto consumo eléctrico de tu preferencia) y ver como los rostros de aquellos personajes comienzan a distorsionarse hasta asemejarse a una suerte de mezcla de ciruela pasa y dolor de estómago al ver estos números. Muy fuerte.
Obviando muchos datos importantes de esta fracción de la tabla, me parece importante, para contrastar con mi último párrafo de la ciruela pasa, que en España “la evolución del consumo de electricidad en los hogares españoles” tiene una clara tendencia a disminuir año con año. Si hablamos de un país en el cual, en la mayoría de su geografía, las temperaturas son extremas tanto en invierno como en verano y el uso de climas artificiales es gigantesco; me parece un paso importante de cara a la disminución de la utilización de energía eléctrica y el uso cada vez mayor de energías alternativas, así como la constante búsqueda de eficiencia en los aparatos de iluminación, cocinas, electrodomésticos, entre otros.
Con la ayuda de mis colegas y amigos colaboradores y , sobre todas las cosas, usted querido lector (si, si, tú), podríamos sacarle mucho más jugo a esta tablita.
Hace apenas unos minutos, le comentaba a un cuate de la chamba® que hoy comienzo a escribir para Nuestro Mundo. Yo no esperaba una reacción demasiado animosa; sin embargo, tampoco esperaba la reacción que de hecho fue.
- ¿O sea eres hippie?
- No.
- ¿New age?
- No, tampoco.
- ¡Me cagan los ecologistas! La cosa es que nunca pueden ponerse serios, nunca terminan nada, son un enorme lugar común: todos oyen world music, todos comen tofu, todos vociferan todo el día y no hacen nada. Los odio.
Claro: lo primero que se puede argumentar es que no es lo mismo un ecologista, que un verde, que un ecosexual, que alguien que sencillamente se preocupa por no tardarse 40 minutos en la regadera, que alguien que de verdad trabaja por un desarrollo sustentable (o sostenible o perdurable). Es decir: el branding dentro de la cultura earth friendly ya no es uno sólo, sino un montón de referentes que, en un extremo, se llama Greenpeace y, en el otro, pacheco. En fin. Lo que interesa acá es que mi cuate dijo algo que, por desgracia, muchas veces es cierto: sea cual sea el branding, lo verde muchas veces se queda a la mitad. Para no extenderme más, dejaré tres ejemplos claros que están pasando hoy mismo.
1. De las medidas ciudadanas.
El jueves 8 de mayo se inauguró en el DF un programa ciudadano que se llama Mejor en bici. Es simple: en el cuadro-cool de la ciudad (Roma-Condesa) se instalaron módulos en los que la gente puede pedir prestada una bici para transportarse todo el día. La idea es que la gente que trabaja por la zona (que no es poca) deje su auto en los límites y utilice la bici cuando esté dentro. La medida es buena, es una idea ciudadana, y, creo, ha tenido, como pocas, atención de los medios de comunicación. ¿Cuáles son los contras? Aunque a mí me encanta como propuesta, debo admitir que es una cosa muy yuppie, empezando por la zona en la que aplica. Además, es la quinta o décima vez que eso se ha intentado en esta ciudad (el único caso de éxito es el de la UNAM). Queda ver si no se queda en un artículo de moda, o dirigido exclusivamente a la población inmigrante que habita por montones la Condesa.
2. De la atención de los medios de comunicación.
La gran epopeya ecológica de nuestro tiempo (dicen): una mexicana y un francés recorren toda América Latina en una camioneta… que usa aceite de cocina como combustible. Es decir: sus gasolineras son los restaurantes. ¿Quién le dio cobertura a esto? Periódicos en España, en Francia, en Estados Unidos. ¿Y en México? El periódico Centro y algunas revistas. No El Universal, no el Reforma, no Televisa. ¿Ven a dónde voy? ¿No? Bueno, otro ejemplo. El sábado 10 de mayo es el Pangea Day. Es un día de toda la tierra, en el cual, a través del cine, se tocarán las temáticas que dividen al mundo (migración, pobreza, conflictos armados, y, sí, ecología y devastación de ecosistemas). Ya sé: quizá no es tan verde, pero tiene que ver con el desarrollo perdurable. Sorpresa: a diferencia de Live 8 y otros eventos masivos (ejem, patrocinados por MTV) o el mismo Teletón, de este festival nadie ha hablado nada. En México sólo se transmitirá por Canal 11. Me imagino que habrá demasiados especiales del día de la madre. ¿Por qué los medios de comunicación sólo prestan atención a la problemática ecológica y de desarrollo sostenible desde una óptica discursiva? ¿Por qué no apoyan este tipo de iniciativas?
3. De los propios recursos.
Hoy me encontré con un canal de TV por Internet que se llama Green Tech News. El tema es interesantísimo, útil y práctico. La producción, pésima. Ni dan ganas de verlo. Por desgracia, salvo por Oxfam y el propio Greenpeace, las instituciones especializadas en el desarrollo sostenible suelen tener un franco atraso en el uso de recursos, sobre todo los tecnológicos. La diferencia es clara: por un lado, Oxfam produce playeras verdes; por otro, la mayor parte de las ONG’s del mundo no saben ni cómo tener un portal de Internet funcional; vaya, ni siquiera un blog, o un myspace.
Green Tech News: ¿un éxito o fracaso?
Así que ahí está: mientras la problemática de desarrollo sustentable (desde lo hippie hasta lo Greenpeace) sea atendida a medias, con recursos mal utilizados, sin un verdadero aprovechamiento de los medios de comunicación, la cosa siempre quedará en eso: un odiatario de new age venidos a menos.
A reserva de lo que mis compañeros comunicólogos comunicadores puedan argumentar, Internet es el medio de comunicación más grande y de mayor crecimiento en la historia de la humanidad. Su crecimiento parece imparable, con unas cifras que dejan a cualquiera sin aire: 256% de crecimiento en número de conexiones desde el año 2000 a la fecha, teniendo 1,319,872,109 de usuarios totales de internet. Si una penetración global de un 20% de la población mundial no te sorprende, recuerda que internet se ha utilizado públicamente desde principios de los 90´s. Esos son aproximadamente 18 años de vida.
Estos 1,319,872,109 de usuarios se conectan con ayuda de algún aparato electrónico de preferencia personal (computadora, teléfono, agendas electrónicas, …) para tener acceso al medio de información más grande.
Eso es como mínimo 1,319,872,109 aparatos. Si a esta cifra sumamos los millones de servidores, switches, balanceadores, mainframes, firewalls, SAN´s, sistemas backups, sistemas de enfriamiento y demás aparatos que sirven para dar un servicio vía internet, podemos darnos cuenta de la gran cantidad de energía que se utiliza para este objetivo. Si el crecimiento de internet y sus aplicaciones cada vez más demandantes de infraestructura y capacidad fuera como menos proporcional al crecimiento de sus usuarios, debemos preguntarnos entonces de que tipo de yacimiento ilimitado de energía podría venir tanta cantidad de electricidad.
Mi intención es mostrar blackle.com, un buscador Google, pero negro. La historia detrás de este buscador data de enero del 2007, donde Mark Ontkush publica en su blog la idea de ahorrar una buena cantidad de energía eléctrica con cambiar los fondos de color. La idea se fundamenta en la idea de que los pixeles negros utilizan menos energía que los blancos para aparecer en pantalla. Se calculó que un fondo negro utiliza 59 watts, contra los 74 que utiliza el fondo blanco.
Se determino que con el sólo cambio de fondo de Google, se podría ahorrar un total de 8.3 megawatts-hora al día o 3000 megawatt-hora al año. Poco después se creó blackle, un “partner” de google custom search, del cual Google no es dueño.
Se ha especulado mucho sobre los datos de ahorro y su veracidad, discusión que no interesa para el autor de este post, porque lo que sí es un hecho es que el ahorro se consigue, con sólo utilizar este buscador. Si así puedo ahorrar un poco de energía, con más o menos el mismo resultado en mis búsquedas, me parece que el cambio de buscador me convence.