Apr 22 2009
Día de la Tierra
Hoy es el Día de la Tierra. ¿Sólo una iniciativa más? Tal vez valga la pena detenerse un momento y pensar… Las señales son bastante claras. ¿Qué futuro nos estamos diseñando?
Apr 22 2009
Hoy es el Día de la Tierra. ¿Sólo una iniciativa más? Tal vez valga la pena detenerse un momento y pensar… Las señales son bastante claras. ¿Qué futuro nos estamos diseñando?
Sep 16 2008
Qué hacer para asegurar la conservación de nuestra especie ( y de las otras muchas cohabitando en nuestro entorno) a través del tiempo, si en nuestro actuar diario los hábitos aprendidos solo empeoran las cosas. Cómo ayudar a aquellos expertos, eruditos, letrados, estudiosos y entusiastas en todo el mundo para corregir nuestras acciones, encontrando un justo término medio entre sustentabilidad y comodidad?
SIEMENS ha sacadoTHE SIEMENS WE CAN CHANGE THE WORLD CHALLENGE, un concurso para estudiantes de Middle School (algo así como la secundaria en México), con el objetivo de convertirlos en agentes activos del cambio que nuestromundo necesita. Este concurso es lanzado en colaboración con The National Teacher Association (NSTA), The Siemens Foundation y Discovery Communications.
Según la mimsa página web: “The Siemens We Can Change the World Challenge gives students the opportunity, tools and inspiration to become those agents of change. Beginning in fall 2008 through March 15, 2009, middle school student teams from across the country will be challenged to create sustainable, reproducible environmental improvements in their local communities.”
La idea del concurso es que cada equipo, formado por dos o tres estudiantes, busque e identifique problemas ambientales a su alrededor, investigando sus causas y sugiriendo una alternativa sustentable.
Tres cosas me gustan de este concurso.
· Viabilidad del Proyecto: Mediante seis pasos bien estructurados el equipo identifica un problema, estudia todo lo que puede sobre él, documentando el grado en que el problema afecta a su comunidad, Planea soluciones que deben ser medibles, implementan su plan, analizan los resultados y recomiendan a las autoridades como puede implementarse en su comunidad y en toda la nación.
Es decir, se les exige que hagan un planteamiento y que además debe ser implementado, dotándolos de responsabilidad de niveles mayores a la mayoría de los concursos para niños y jóvenes de estas edades. Dicho de otra manera, no se les trata como estúpidos.
· Apoyo al proyecto por parte de Profesores: Los organizadores comprometen a los profesores, dotándolos además con material didáctico, para apoyar a los alumnos e invitarlos a participar en el desafío. Se premia a los profesores de los mejores proyectos, no solo a los alumnos.
· Para ámbito nacional por empresas internacionales: El tamaño e importancia de empresas como SIEMENS y Discovery Channel, junto con el apoyo de la NSTA, dotan a este concurso de una relevancia a tener en cuenta, tanto nacional como internacionalmente.
En México hay 44,898,388 jóvenes en edad de Escolar, es decir, un 43% de la población total en México. Porqué no preguntar a aquellos que por su volumen demográfico constituyen tan solo un poco menos de la mitad de la población, al mismo tiempo que creamos conciencia?
Nos falta que tanto en México, como en todo el mundo, empresarios de todos los ámbitos tuvieran este tipo de iniciativas más a menudo, ya que con ello, además, se refuerzan sus campañas publicitarias con mensajes positivos…
Ya me preocupé, creo que Raúl si está muerto…
Jul 13 2008
Leo con atención una nota publicada por el Periódico Reforma (México). En ella, una funcionaria gubernamental expresa contundentemente la complejidad que representa el caso de los “refugiados climáticos” en el país. Sí, efectivamente, una funcionaria mexicana utilizó el término “refugiados climáticos”. ¿Los hizo por moda? ¿Por generar polémica? ¿Porque se encontró por ahí con el término? ¿O lo hizo porque finalmente se está reconociendo, a nivel gubernamental, que la alteraciones, o excesos, o llámenlo como quieran, en el clima están desplazando a cientos de miles de personas de sus lugares de origen?
Las lluvias, en todo el país, siguen inundando todo lo que encuentran a su paso. Tamaulipas, Veracruz, Querétaro, Puebla, el Estado de México, Chiapas, Tabasco, entre otras entidades, están sufriendo los embates de lluvias torrenciales, el desbordamiento de ríos, etc. ¿Estas lluvias son así desde siempre, en ciertos años, o se han incrementado recientemente? No tengo las estadísticas que contesten a esta pregunta, pero sí podemos decir que hoy medio país está inundado y cientos de miles de personas están fuera de su hogar.

¿Qué sigue? Saquemos, por un momento, el concepto de “refugiado climático” de su contexto mediático y, comúnmente, banalizado por la cotidianeidad. La siguiente afirmación es innegable: el clima está sacando a la gente de su casa.
En un país como México, donde la marginalidad y la pobreza siguen siendo condición común, el “posible” (a mí me parece que bastante real) incremento en la “radicalidad” del clima está afectando, por supuesto, con más intensidad a ese enorme grupo de población marginado y pobre; como siempre, los más afectados por casi todo. Y esto se ve reflejado en desplazamientos obligados, migraciones, hambre… en general, en más pobreza y marginación. Esta situación está generando además inestabilidad social, y con razón, la gente está hasta las narices de no tener agua potable, de perder sus posesiones, una y otra vez, por lluvias torrenciales, inundaciones, huracanes, etc., llegando al punto en que incluso entre comunidades las personas se enfrentan unos a otros por el control de los recursos.
¿El hecho de que una funcionaria gubernamental mencione o identifique a los “refugiados climáticos” tiene algún significado? Más aun, ¿este reconocimiento comenzará a producir acciones concretas para modificar la situación de esos “refugiados climáticos”? No lo sé… quiero pensar que sí. Sólo espero que las acciones lleguen antes de que la gente vuelva a perder sus cosas, antes de que la gente comience a matarse por el control de un pozo de agua. Queda poco tiempo para los “refugiados climáticos”.
Jun 19 2008
Ayer me chuté, con La Noe, la película “El Fin de los Tiempos” (The Happening), del Director M. Night Shyamalan.
Más allá de la propia película - de su “valor” cinematográfico - y tomando en consideración la intención de este espacio, que tiene más que ver con el medio ambiente que con el cine, quiero comentar sobre un par de cuestiones que me parecieron más que interesantes, digamos, sobre ciertas inquietudes/planteamientos que el señor M. Night logró refrescar/plantear.
Por un lado, no puedo más que reconocer el valor del concepto que se ofrece: las plantas están hasta la coronilla de nosotros y deciden mandarnos a (auto)freír espárragos. ¡Maravilloso! Hay un momento en la peli en el que se comenta algo así como: “la plantas, que no pueden defenderse ni huir cuando se ven amenazadas, han logrado transformar su química para provocar estas reacciones”. Y es que el punto es justamente ese, la Tierra (Naturaleza, etc.) está hasta las narices del abuso y se está comenzando a “limpiar”. Vamos a ver, ¿alguien lleva el registro del incremento de inundaciones, sequías, terremotos, huracanes y demás fenómenos meteorológicos que se han salido de toda proporción histórica?
Yo suelo pensar en el Planeta como un perrito cuando se moja y se sacude fuertemente para quitarse el agua. Nosotros somos las gotas de agua que estamos fastidiando al perrito y si llega el punto en el que lo fastidiemos demás, éste simplemente se sacudirá con fuerza y todas las gotitas saldremos volando, sin remedio, fuera del perrito. (Espero que mi metáfora no haya sido demasiado burda… a mí me gusta.)
La naturaleza funciona a partir de muy complejos equilibrios… en el momento en que se rompen esos equilibrios, suceden las alteraciones necesarias para reestablecerlos, sin importar qué o quién se tenga que ver afectado. Esto también se plantea en la película, por lo menos de refilón, cuando el protagonista (Mark Wahlberg - o Marky Mark, el del Funky Bunch, para todos aquellos que tenemos unos añitos… jajaja.) hace referencia a lo impredecible del comportamiento natural. Evidentemente, no sabes absolutamente nada de lo que pudiera hacer ese “perrito” para sacudirse el agua, aunque ya tenemos algunas pistas.
En fin, vayan a ver la película, si quieren, si no quieren no vayan. Pero por lo que me permití comentar sobre la misma es, precisamente, porque creo que trae a la mesa, una vez más, una conclusión irrevocable: el equilibrio natural está roto y eso requerirá de ciertos ajustes. Habrá que ver la dimensión de dichos ajustes. Y todo por la enorme y estúpida necedad de nuestra especie.
Jun 05 2008
Hoy, y desde 1972, se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, día en el cual las Naciones Unidas buscan crear conciencia en algunos de nosotrosacerca del medio ambiente en general y cada año en un tema en particular.
Este año toca en Nueva Zelanda, con el tema ” Kick the Habit!, Towards a Low Carbon Economy”, destinado a crear conciencia sobre lo sencillo que es reducir las emisiones de CO2 con algunas acciones que cualquier persona puede hacer por el bien de la sociedad (muy trillado), por el bien de tu país, (naahh), de tu familia (muy meloso), para que no te mueras asfixiado.
Ejemplos fáciles para reducir emisiones, se pueden encontrar en la página de UNEP, entre ellos:
Espero puedan darse una vuelta por la página UNEP, tiene consejos muy sencillos para reducir emisiones, muchos de ellos desconocidos para mí.
UPDATE: Incluyo enseguida la descripción del evento según aparece en la página web de UNEP, con la ayuda de SCRIBD:
May 06 2008
Según diversos medios de comunicación, los muertos en Myanmar - Birmania ya suman 22 mil y la cifra de desaparecidos supera los 40 mil. Habrá que esperar las cifras finales… 22 mil muertos… por un ciclón y la negligencia de millones.
Nota: no creo que nadie en este mundo sume, entre parientes, amigos y simples conocidos, 22 mil relaciones interpersonales, amistades o como lo quieran llamar… es decir, con una mínima fracción de los muertos en esta tragedia - mínima fracción - uno de nosotros podría quedarse absolutamente solo. ¿Se pude imaginar que toda la gente que conozco muera de un día a otro? ¿Alguien en Birmania habrá sufrido esto… estará completamente solo?
PD: Pronto le entramos al tema de la crisis alimentaria… pronto.
May 05 2008
Una pregunta: ¿estamos hablando de señales claras o seguimos pensando que “así son las cosas”?
El pasado fin de semana, el ciclón Nargis golpeó las costas de Myanmar con la tremenda fuerza que estos fenómenos meteorológicos suelen tener… y digo “suelen tener” en últimas fechas. Huracanes y ciclones azotan las costas del mundo como nunca antes, con una fuerza destructiva y letal que antes soliamos ver cada mucho tiempo. Hoy, estos meteoros destruyen todo lo que encuentran a su paso. Y, por supuesto, matan. Como en Myanmar, donde las cifras oficiales ya cuentan 10 mil muertos. Se dice fácil, pero 10 mil muertos son muchos muertos y aceptar eso no es nada fácil. Ya dejo como tarea de cada lector, si es de su interés, que busquen los nombres de los más recientes huracanes, ciclones, tifones y demás - Katrina, Wilma y compañía - y sumen el número de víctimas que han provocado. La cifra, sin duda, será espeluznante. Y esto, damas y caballeros, pinta para ser cada vez peor.
¿Por qué peor? Los que saben de estas cosas coinciden en que el aumento en las temperaturas de los mares, sumado a otros factores directamente ligados con el cambio climático, está provocando huracanes, ciclones, primos y hermanos, cada vez más letales. ¿Señales o “normalidad”? Dense una vuelta por Myanmar y pregunten… esperen en su ciudad costera más cercana el golpe mortal del siguiente huracán. Y pensar que hay por ahí, todavía, un montón de “científicos”, políticos, empresarios y gente de a pie que sigue pensando que todo está “igual que siempre”, que sólo están dispuestos a seguir haciendo las cosas como hasta ahora. En fin, nos vemos en el próximo ciclón…
Apr 15 2008
El Premio Ambiental Goldman desde 1990 rinde homenaje anualmente a aquellas personas que destacan en la conservación y desarrollo de la ecología en cada región continental del mundo. Cada uno de los ganadores de este premio recibe la suma de $125,000 dólares.
Este año un mexicano, Jesús León Santos, recibió este galardón por su plan de renovación de las tierras erosionadas de Oaxaca, haciendo uso extensivo de prácticas ancestrales típicas mesoamericanas.
De sangre mixteca, Jesús es fundador del Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca (CEDICAM), el cuál destina sus esfuerzos en restaurar una de las zonas más erosionadas del mundo, desgraciadamente en territorio mexicano.
Según el economista:
El ambientalista explicó que para la restauración del suelo utiliza zanjas, “un sistema que se está usando aquí sobre todo para la retención de agua de lluvia”.
Al trabajo realizado durante dos décadas por CEDICAM han colaborado unos dos mil campesinos, sembrado un millón de árboles y reforestado más de mil hectáreas, según un documento de la Fundación Goldman.
El escrito menciona que las zanjas que impiden el escurrimiento de las aguas pluviales han logrado aumentar del 50 al 100% los niveles de los manantiales.
Los agricultores de la zona han dejado atrás el uso de fertilizantes y pesticidas industriales, y ahora emplean abonos compostados y variedades de semillas nativas, a la vez que retornan al consumo de alimentos locales y a una dieta indígena tradicional.
Sentimentalismos a parte (que en lo personal siempre se me infla el pecho saber que la sabiduría popular es recompensada), fuera del dinero que pudiera recibir por su labor, me parece que es importantísimo el impulso en medios de comunicación, como recompensa principal para esta labor, adquiriendo además credibilidad internacional. Entre otros beneficios de esto me vienen a la cabeza la posibilidad de financiación de iniciativa privada, expansión de su labor internacionalmente y “benchmarking” a nivel global…
Para más información, pueden echar un ojito en Goldman Prize si lo que buscas es conocer más sobre el premio en cuestión o los ganadores de este año. Si quieres saber más de CEDICAM, he encontrado muy pocos enlaces, entre ellos un blog llamado yachana.org, bastante interesante, donde se hace una entrevista a Jesús, así como una descripción de su labor.
Jesús León
Mar 31 2008

Aquí hay un tema que, me parece, puede dejar sin dormir incluso a Carlitos - que dice que trabaja, pero nadie le cree - y es el asunto de los biocombustibles. Además, creo que este asunto refleja muy bien un dilema fundamental del debate sobre la ecología y afines: ¿hasta dónde vamos?
Por un lado, encontramos a una bola de científicos, autoridades gubernamentales, grupos agro-industriales y demás involucrados declarando que estos estupendos y maravillosos combustibles derivados de “organismos recientemente vivos o sus desechos metabólicos” - en otras palabras, plantas o caca - significan la ultima revolución energética y una solución significativa para “tan esperada” desaparición de los hidrocarburos y demás combustibles fósiles.
En la acera de en frente levantan la mano y la voz aquellos que rechazan estos biocombustibles como una solución real, argumentando, principalmente, que la utilización de productos alimenticios (el bioetanlo se produce a partir de maiz, caña de azucar y remolacha, entre otros cultivos - el biodiesel también se produce de aceites vegetales) para generar combustibles no logrará otra cosa que el encarecimiento de dichos alimentos y, en resumidas cuentas, una crisis alimentaria global.
Evidentemente aquí estamos simplificando el tema sustancialemente, pero el punto que quiero abordar, como siempre, tiene que ver con nuestra compleja cotideaneidad. Es decir, ¿cómo reaccionamos nosotros, que estamos de acuerdo en que el petróleo no puede ni debe darnos más, cuándo nos dicen que la solución que se plantea tampoco funciona? Es decir, a mí, en lo personal, no me interesa ni morir asfixiado ni morir de hambre. Además, los biocombustibles resuelven el asunto de la renovación, pero no el de las emisiones… o sea, sí contaminan pero no se acaban. Y eso de que no se acaban es mucho decir. En fin, el punto es que, como todo en la vida, nos econtramos ante una solución parcial y ante un dilema. Escenarios: utilizamos biocombustibles que hacen menos daño al ambiente que la gasolina común y corremos el riesgo de llevar el precio del kilo de maíz a la estratósfera, con la consecuente crisis alimentaria que esto implicaría, o bien seguimos dándole con todo al petróleo y terminamos de fastidiar a la atmósfera, con la consecuente crisis climática que ya está en curso.
Antes de que me acusen de radical, pesimista, negativo, o algo similar… quiero dejar en claro que este tema, como cualquier otro, tiene matices, y eso quiere decir que, al no ser ni totalmente negro ni totalmente blanco, aun queda mucho por hacer y forma parte de una cuestión más amplia y más compleja. Evidentemente, la soluciones reales son amplias y complejas.
Ahora bien, más allá del debate sobre los biocombustibles - y aquí me permito invitar a los varios millones de lectores de este espacio a que nos hagan llegar sus comentarios al respecto y nos compartan su infinita sabiduría - sigo manteniendo que aquí hay un dilema fundamental relacionado con todo el tema ecológico: ¿cómo le hacemos para no destruir el planeta cuando esto depende no sólo de la modificación de prácticamente todos nuestros hábitos, sino de la transformación de casi todo nuestro sistema de producción y de consumo?
Los biocombustibles son un ejemplo de este dilema porque están haciendo salir a las cucarachas debajo de la mesa… y sí, hay que acusar a Brasil de continuar con tasas alarmante de desforestación amazónica para continuar siendo el principal productor de etanol y uno de los principales promotores de los biocombustibles, aun cuando su población sufre de severos rezagos alimenticios. Los ejemplos son muchos…
En fin, no sé si he logrado ser lo suficientemente claro. Sólo pretendo comentar que en el complejo escenario de la ecología, de una nuevo estilo de vida que sea convergente con el planeta, con el medio ambiente, requiere, por supuesto, de muchísimo debate que aun está pendiente; requiere de la definición clara de las ventajas y desventajas de una serie interminable de procesos y dinámicas que influyen absolutamente en la vida cotidiana; requiere de muchísimo intercambio de información; requiere de la determinación de todos.
Mar 19 2008
En los últimos días me topé, en dos medios de comunicación distintos, referencias a la velocidad, cada vez mayor, con que se derriten los glaciares a nivel global. Por supuesto, esto no es un tema nuevo.
Según datos de PNUMA - Programa de las Naciones para el Medio Ambiente -, los glaciares, en todo el mundo, se derriten a un ritmo nunca antes visto, alcanzando un promedio anual de 1.5 metros; esta cifra representa un aumento del 200%.
En este sentido, todo el tema de los glaciares me trae por lo menos un par de reflexiones que me interesa compartir. En primer lugar se encuentra el tema, en sí mismo realmente grave, del propio deshielo. La velocidad inusitada con que se derriten estas inmensas moles de hielo va a generar problemas fuera de serie, por ejemplo, la desaparición, casi total, del río Ganges, en la India, con la consecuente catástrofe humanitaria que supone. Este muy sagrado río nace en la cordillera del Himalaya y, por supuesto, se genera a partir del deshielo de los glaciares. Ahora bien, en el momento en que no haya más glaciar no habrá más Ganges… así de simple. Claro, cuando no haya más Ganges sí habrá sequía, escasez de alimentos y desplazamiento de millones de seres humanos - y aquí aparece una vez más la categoría de refugiado climático, pero a eso volveremos en otra ocasión - entre otros espectacularmente devastadores efectos.
Esto me da pie a la segunda reflexión o planteamiento o idea o lo que sea… Me parece que el problema más grave en relación al cambio climático y demás cuestiones relacionadas es la falta de conexión con la cotidianeidad. Me intento explicar: generalmente, cuando escuchamos noticias o información relacionada con estos temas, los planteamientos suelen ir por la línea de: “Los científicos encontraron no sé qué cosa en no sé qué lugar, y todo es realmente alarmante”. Es decir, se suelen plantear los casos de manera muy ajena… como, por ejemplo, el tema de los glaciares.
Vamos a ver… una masa de hielo que nunca he visto y que tal vez nunca veré, en la que se trepan unos cuántos científicos que no tienen nada que ver conmigo y bajan con unos papeles llenos de numeritos y luego dicen que todo es catastrófico… Esto puede no llamarme la atención, o bien quedarse en un clásico “¡Qué bárbaro! Está todo fatal…”
Pero el punto es que esos científicos, con esos numeritos, y esos glaciares derretidos significan algo muy concreto y muy real y muy problemático y muy muchas cosas más. Como en el caso del Ganges. En el momento en el que cientos de millones de personas tengan que desplazarse ya se verá el tamaño y la gravedad de la bronca.
En otras palabras, el cambio climático, los riesgos ecológicos, y demás asuntos afines, significan, de manera directa, inmediata, una afectación sobre nuestra cotidianidad, sobre nuestra persona, y sobre las personas que queremos. Esto no es tema para científicos, es tema para cada uno de nosotros. Tú casa es la que se va a inundar; tu madre es la que morirá de sed; perderás a tu amigo de la escuela durante un huracán; tu ciudad, en donde has vivido siempre, tendrá que ser abandonada; tú puedes estar apunto de perder la vida. Los glaciares ya nos lo están advirtiendo. Y no es alarmismo… abran cualquier periódico.