Mar 31 2008
Biocombustibles ¿Solución o más problemas? (o el dilema ecológico)

Aquí hay un tema que, me parece, puede dejar sin dormir incluso a Carlitos - que dice que trabaja, pero nadie le cree - y es el asunto de los biocombustibles. Además, creo que este asunto refleja muy bien un dilema fundamental del debate sobre la ecología y afines: ¿hasta dónde vamos?
Por un lado, encontramos a una bola de científicos, autoridades gubernamentales, grupos agro-industriales y demás involucrados declarando que estos estupendos y maravillosos combustibles derivados de “organismos recientemente vivos o sus desechos metabólicos” - en otras palabras, plantas o caca - significan la ultima revolución energética y una solución significativa para “tan esperada” desaparición de los hidrocarburos y demás combustibles fósiles.
En la acera de en frente levantan la mano y la voz aquellos que rechazan estos biocombustibles como una solución real, argumentando, principalmente, que la utilización de productos alimenticios (el bioetanlo se produce a partir de maiz, caña de azucar y remolacha, entre otros cultivos - el biodiesel también se produce de aceites vegetales) para generar combustibles no logrará otra cosa que el encarecimiento de dichos alimentos y, en resumidas cuentas, una crisis alimentaria global.
Evidentemente aquí estamos simplificando el tema sustancialemente, pero el punto que quiero abordar, como siempre, tiene que ver con nuestra compleja cotideaneidad. Es decir, ¿cómo reaccionamos nosotros, que estamos de acuerdo en que el petróleo no puede ni debe darnos más, cuándo nos dicen que la solución que se plantea tampoco funciona? Es decir, a mí, en lo personal, no me interesa ni morir asfixiado ni morir de hambre. Además, los biocombustibles resuelven el asunto de la renovación, pero no el de las emisiones… o sea, sí contaminan pero no se acaban. Y eso de que no se acaban es mucho decir. En fin, el punto es que, como todo en la vida, nos econtramos ante una solución parcial y ante un dilema. Escenarios: utilizamos biocombustibles que hacen menos daño al ambiente que la gasolina común y corremos el riesgo de llevar el precio del kilo de maíz a la estratósfera, con la consecuente crisis alimentaria que esto implicaría, o bien seguimos dándole con todo al petróleo y terminamos de fastidiar a la atmósfera, con la consecuente crisis climática que ya está en curso.
Antes de que me acusen de radical, pesimista, negativo, o algo similar… quiero dejar en claro que este tema, como cualquier otro, tiene matices, y eso quiere decir que, al no ser ni totalmente negro ni totalmente blanco, aun queda mucho por hacer y forma parte de una cuestión más amplia y más compleja. Evidentemente, la soluciones reales son amplias y complejas.
Ahora bien, más allá del debate sobre los biocombustibles - y aquí me permito invitar a los varios millones de lectores de este espacio a que nos hagan llegar sus comentarios al respecto y nos compartan su infinita sabiduría - sigo manteniendo que aquí hay un dilema fundamental relacionado con todo el tema ecológico: ¿cómo le hacemos para no destruir el planeta cuando esto depende no sólo de la modificación de prácticamente todos nuestros hábitos, sino de la transformación de casi todo nuestro sistema de producción y de consumo?
Los biocombustibles son un ejemplo de este dilema porque están haciendo salir a las cucarachas debajo de la mesa… y sí, hay que acusar a Brasil de continuar con tasas alarmante de desforestación amazónica para continuar siendo el principal productor de etanol y uno de los principales promotores de los biocombustibles, aun cuando su población sufre de severos rezagos alimenticios. Los ejemplos son muchos…
En fin, no sé si he logrado ser lo suficientemente claro. Sólo pretendo comentar que en el complejo escenario de la ecología, de una nuevo estilo de vida que sea convergente con el planeta, con el medio ambiente, requiere, por supuesto, de muchísimo debate que aun está pendiente; requiere de la definición clara de las ventajas y desventajas de una serie interminable de procesos y dinámicas que influyen absolutamente en la vida cotidiana; requiere de muchísimo intercambio de información; requiere de la determinación de todos.

