Es cierto que hemos escuchado de esto hasta el cansancio: que re-usar, reducir y reciclar son las tres patas del activismo ecológico de a pie. Sin embargo, salvo por reducir (que se refiere a consumir menos) y, si acaso, re-usar (por ejemplo, con contenedores de detergentes o frascos de especias), son pocos quienes aplican estas tres R’s en la vida diaria. Pues, seamos francos: tampoco es que sea muy sencillo, sobre todo por la parte de reciclaje. Por lo menos en México, es una cuestión difícil: es poca la gente que separa su basura, y mucha menos la que recicla papel, por ejemplo. Eso sin tomar en cuenta que los propios programas gubernamentales están décadas atrás de los de otros países.
Pero bueno: si bien es cierto que de parte de las instituciones hay mucho por hacer, también es cierto que el primer paso somos nosotros mismos. Como yo mismo no tengo idea de cómo hacer para llevar estas tres R’s a cabo, me puse a buscar algo de asesoría. Encontré, primero, un programa mexicano que lanzó la UAM. Seguro ya has visto la campaña: sale algún Bichir, Martha Higareda y otras celebridades hablando de lo necesario que es reciclar. Más allá de la campaña que hay en vallas, lo interesante es la página: www.concienciaambiental.com.mx, donde (les juro) hay muy buenos tips de cómo llevar las R’s a la vida diaria, además de excelentes explicaciones sobre las causas y posibles consecuencias en el tema de la conciencia ambiental.
Además me encontré otra, www.p2pays.org, que te da buena asesoría, en un plan más internacional (eso sin tomar en cuenta las caricaturas de “The Recycle Guys”… joyas). También un canal de videos en YouTube, de la página www.re3.org, acá. Son videos promocionales, pensados como una campaña, pero tienen lo suyo.
Así que no hay pretexto: las herramientas existen y aplicar las tres R’s es más que necesario. Yo empiezo desde mañana con el tema del aluminio. ¿Quién se apunta
Regreso de una visita a Costa Rica con un muy buen sabor de boca - sin albur - por la serie de acciones claras y, en general, el nivel de conciencia que se percibe sobre las más diversas cuestiones medioambientales y el compromiso colectivo por un desarrollo sostenible en sentido amplio, incluyendo naturaleza pero también sociedad.
Una de las acciones que más me sorprendió, principalmente porque está planteada desde el gobierno del país y se ha aceptado con un objetivo nacional, es la intención de Costa Rica de convertirse en el primer país carbono-neutral para el 2021. Se dice fácil, pero se trata de un reto enorme. Insisto, por el ambiente o las actitudes que se perciben a lo largo y ancho del país, quiero pensar que es un objetivo que los ticos van a lograr.
Hay una cosa que está clara, Costa Rica lleva trabajando por lo menos 3 décadas en estos temas y ha logrado convertirse un país tremendamente conciente y activo en relación a la conservación y desarrollo sostenible, como ningún otro país en América Latina y como pocos a nivel global.
Simple y sencillamente, me parece que el trabajo de los ticos es ejemplar y demuestra que puede existir una conexión clara entre gobierno y sociedad civil para plantearse y alcanzar objetivos claros y ambiciosos en relación al desarrollo sostenible. Por supuesto, es momento de exigir o fomentar o díganlo como les de la gana, esa relación entre gobierno y sociedad en el resto del mundo, y plantear en cada país objetivos serios en torno al reto que implica hoy, precisamente, el desarrollo y su relación con el medio ambiente.
Hace algunos posts, Noemí escribía sobre las cosas que uno puede hacer para convertirse en ecologista. Un poco siguiendo esa línea, me encontré hoy en Facebook (esa red social que está reuniendo a generaciones de escolares, convirtiéndose en un gran sitio para el stock romántico y un excelente pretexto para perder el tiempo online) un par de aplicaciones que por fin aportan algo a la conciencia sustentable. Es decir: si se crean aplicaciones para ligar, mandar tragos virtuales, hacer trivias y hasta patear el trasero de tus amigos, me parece un gran paso hacer aplicaciones que generen una conciencia activa. Va la lista:
1. Everyday Activist.
En realidad se trata de una aplicación informativa; es decir: te da facts diarios para generar hábitos que cuiden al planeta. La aplicación como tal no está basada en generar interacción entre los usuarios; sin embargo, tienes acceso a la red, así que puedes interactuar con otros que se preocupan por el planeta. Eso, claro, además de que puedes invitar a tus cuates a volverse ambientalistas también. La app fue creada por la gente de Everyday Activist, en donde también tienen más tips para cuidar el planeta desde la casa, el trabajo, el auto, etc.
2. Big Green Challenge.
Ésta es mucho más interesante. Como su nombre lo dice, cada tanto te presenta “retos verdes”, que tienes que cumplir en determinado tiempo. Por ejemplo: tener tres comidas vegetarianas en una semana, o no consumir bolsas de plástico en el súper durante un mes. Tú vas tomando tus retos y los vas cumpliendo. La cosa se pone aún más interesante: tú mismo puedes crear retos y pasárselo a sus cuates.
Sin duda, maneras muy inteligentes de utilizar una web social como Facebook para generar conciencia de manera viral. Es decir: si los juegos tipo Who has the biggest brain? funcionan… ¿por qué éste no?
La parte que me parece más interesante es el porcentaje sobre el total de energía consumida, por cada una de las fuentes, así como su costo por megavatio.
Dos datos me parecen especialmente impactantes:
a) La energía más barata de producir es la nuclear.
b) La energía más cara de obtener es la eólica.
En números, obtener un megavatio con recursos nucleares es tan solo un 39% de los costos de obtención con métodos eólicos. (Tomando la cifra más pequeña de la tabla). Osea, aproximadamente 2.5 veces más caro.
Si lo comparamos con el carbón, es todavía más grande la diferencia. Tan solo un 22% de lo que costaría con la ayuda del aire. Unas 4.5 veces más…
Esto nos da una idea de porque es tan difícil crear una responsabilidad ecológica en gobiernos e iniciativa privada. Me gustaría asistir a la reunión directiva de (pon el nombre de tu empresa energética o de alto consumo eléctrico de tu preferencia) y ver como los rostros de aquellos personajes comienzan a distorsionarse hasta asemejarse a una suerte de mezcla de ciruela pasa y dolor de estómago al ver estos números. Muy fuerte.
Obviando muchos datos importantes de esta fracción de la tabla, me parece importante, para contrastar con mi último párrafo de la ciruela pasa, que en España “la evolución del consumo de electricidad en los hogares españoles” tiene una clara tendencia a disminuir año con año. Si hablamos de un país en el cual, en la mayoría de su geografía, las temperaturas son extremas tanto en invierno como en verano y el uso de climas artificiales es gigantesco; me parece un paso importante de cara a la disminución de la utilización de energía eléctrica y el uso cada vez mayor de energías alternativas, así como la constante búsqueda de eficiencia en los aparatos de iluminación, cocinas, electrodomésticos, entre otros.
Con la ayuda de mis colegas y amigos colaboradores y , sobre todas las cosas, usted querido lector (si, si, tú), podríamos sacarle mucho más jugo a esta tablita.
Hace apenas unos minutos, le comentaba a un cuate de la chamba® que hoy comienzo a escribir para Nuestro Mundo. Yo no esperaba una reacción demasiado animosa; sin embargo, tampoco esperaba la reacción que de hecho fue.
- ¿O sea eres hippie?
- No.
- ¿New age?
- No, tampoco.
- ¡Me cagan los ecologistas! La cosa es que nunca pueden ponerse serios, nunca terminan nada, son un enorme lugar común: todos oyen world music, todos comen tofu, todos vociferan todo el día y no hacen nada. Los odio.
Claro: lo primero que se puede argumentar es que no es lo mismo un ecologista, que un verde, que un ecosexual, que alguien que sencillamente se preocupa por no tardarse 40 minutos en la regadera, que alguien que de verdad trabaja por un desarrollo sustentable (o sostenible o perdurable). Es decir: el branding dentro de la cultura earth friendly ya no es uno sólo, sino un montón de referentes que, en un extremo, se llama Greenpeace y, en el otro, pacheco. En fin. Lo que interesa acá es que mi cuate dijo algo que, por desgracia, muchas veces es cierto: sea cual sea el branding, lo verde muchas veces se queda a la mitad. Para no extenderme más, dejaré tres ejemplos claros que están pasando hoy mismo.
1. De las medidas ciudadanas.
El jueves 8 de mayo se inauguró en el DF un programa ciudadano que se llama Mejor en bici. Es simple: en el cuadro-cool de la ciudad (Roma-Condesa) se instalaron módulos en los que la gente puede pedir prestada una bici para transportarse todo el día. La idea es que la gente que trabaja por la zona (que no es poca) deje su auto en los límites y utilice la bici cuando esté dentro. La medida es buena, es una idea ciudadana, y, creo, ha tenido, como pocas, atención de los medios de comunicación. ¿Cuáles son los contras? Aunque a mí me encanta como propuesta, debo admitir que es una cosa muy yuppie, empezando por la zona en la que aplica. Además, es la quinta o décima vez que eso se ha intentado en esta ciudad (el único caso de éxito es el de la UNAM). Queda ver si no se queda en un artículo de moda, o dirigido exclusivamente a la población inmigrante que habita por montones la Condesa.
2. De la atención de los medios de comunicación.
La gran epopeya ecológica de nuestro tiempo (dicen): una mexicana y un francés recorren toda América Latina en una camioneta… que usa aceite de cocina como combustible. Es decir: sus gasolineras son los restaurantes. ¿Quién le dio cobertura a esto? Periódicos en España, en Francia, en Estados Unidos. ¿Y en México? El periódico Centro y algunas revistas. No El Universal, no el Reforma, no Televisa. ¿Ven a dónde voy? ¿No? Bueno, otro ejemplo. El sábado 10 de mayo es el Pangea Day. Es un día de toda la tierra, en el cual, a través del cine, se tocarán las temáticas que dividen al mundo (migración, pobreza, conflictos armados, y, sí, ecología y devastación de ecosistemas). Ya sé: quizá no es tan verde, pero tiene que ver con el desarrollo perdurable. Sorpresa: a diferencia de Live 8 y otros eventos masivos (ejem, patrocinados por MTV) o el mismo Teletón, de este festival nadie ha hablado nada. En México sólo se transmitirá por Canal 11. Me imagino que habrá demasiados especiales del día de la madre. ¿Por qué los medios de comunicación sólo prestan atención a la problemática ecológica y de desarrollo sostenible desde una óptica discursiva? ¿Por qué no apoyan este tipo de iniciativas?
3. De los propios recursos.
Hoy me encontré con un canal de TV por Internet que se llama Green Tech News. El tema es interesantísimo, útil y práctico. La producción, pésima. Ni dan ganas de verlo. Por desgracia, salvo por Oxfam y el propio Greenpeace, las instituciones especializadas en el desarrollo sostenible suelen tener un franco atraso en el uso de recursos, sobre todo los tecnológicos. La diferencia es clara: por un lado, Oxfam produce playeras verdes; por otro, la mayor parte de las ONG’s del mundo no saben ni cómo tener un portal de Internet funcional; vaya, ni siquiera un blog, o un myspace.
Green Tech News: ¿un éxito o fracaso?
Así que ahí está: mientras la problemática de desarrollo sustentable (desde lo hippie hasta lo Greenpeace) sea atendida a medias, con recursos mal utilizados, sin un verdadero aprovechamiento de los medios de comunicación, la cosa siempre quedará en eso: un odiatario de new age venidos a menos.
Según diversos medios de comunicación, los muertos en Myanmar - Birmania ya suman 22 mil y la cifra de desaparecidos supera los 40 mil. Habrá que esperar las cifras finales… 22 mil muertos… por un ciclón y la negligencia de millones.
Nota: no creo que nadie en este mundo sume, entre parientes, amigos y simples conocidos, 22 mil relaciones interpersonales, amistades o como lo quieran llamar… es decir, con una mínima fracción de los muertos en esta tragedia - mínima fracción - uno de nosotros podría quedarse absolutamente solo. ¿Se pude imaginar que toda la gente que conozco muera de un día a otro? ¿Alguien en Birmania habrá sufrido esto… estará completamente solo?
PD: Pronto le entramos al tema de la crisis alimentaria… pronto.
Una pregunta: ¿estamos hablando de señales claras o seguimos pensando que “así son las cosas”?
El pasado fin de semana, el ciclón Nargis golpeó las costas de Myanmar con la tremenda fuerza que estos fenómenos meteorológicos suelen tener… y digo “suelen tener” en últimas fechas. Huracanes y ciclones azotan las costas del mundo como nunca antes, con una fuerza destructiva y letal que antes soliamos ver cada mucho tiempo. Hoy, estos meteoros destruyen todo lo que encuentran a su paso. Y, por supuesto, matan. Como en Myanmar, donde las cifras oficiales ya cuentan 10 mil muertos. Se dice fácil, pero 10 mil muertos son muchos muertos y aceptar eso no es nada fácil. Ya dejo como tarea de cada lector, si es de su interés, que busquen los nombres de los más recientes huracanes, ciclones, tifones y demás - Katrina, Wilma y compañía - y sumen el número de víctimas que han provocado. La cifra, sin duda, será espeluznante. Y esto, damas y caballeros, pinta para ser cada vez peor.
¿Por qué peor? Los que saben de estas cosas coinciden en que el aumento en las temperaturas de los mares, sumado a otros factores directamente ligados con el cambio climático, está provocando huracanes, ciclones, primos y hermanos, cada vez más letales. ¿Señales o “normalidad”? Dense una vuelta por Myanmar y pregunten… esperen en su ciudad costera más cercana el golpe mortal del siguiente huracán. Y pensar que hay por ahí, todavía, un montón de “científicos”, políticos, empresarios y gente de a pie que sigue pensando que todo está “igual que siempre”, que sólo están dispuestos a seguir haciendo las cosas como hasta ahora. En fin, nos vemos en el próximo ciclón…